Lo prometido es deuda
“ad astra per ardua”
Todos estamos de acuerdo en que internet y su explosión en estos últimos años ha servido de plataforma para que multitud de personas con iniciativa creen sus propios negocios e intenten ganarse la vida con la ayuda de la red de redes. Hay muchas formas de hacer esto, pero en todas queda patente que no basta con tener iniciativa para llevar a cabo un buen trabajo y conseguir tus objetivos.
Desde que entré en el ámbito de la ‘blogocosa’ hispana no he hecho más que encontrarme a personas que prometen mucho, y después sus promesas se quedan en absolutamente nada. Dichas promesas van desde un simple artículo en sus blogs hasta la fundación de una empresa, con todo lo que eso conlleva. Empieza con alguien que soñando con poder ser algún día el CEO de algo, se le ocurre crear una web/comunidad/foro/red de blogs/empresa/evento/seminario/conferencia/encuentro. El entusiasmo que suele haber en esta fase es tremendo. Dicho usuario, animado por la idea, empieza a prometer maravillas por todas las redes sociales que puede junto con alguna imagen creada a modo de ‘teaser’ para todos los usuarios. A partir de ahí (pueden pasar algunos días hasta que pasa), el usuario empieza a prepararse para llevar a cabo su plan.
Sin darse cuenta, esta persona ya ha cometido el error más grave: Prometer cuando no se tiene absolutamente nada (bueno, a Steve Ballmer le funcionó en los inicios de la informática personal, pero no suele ser lo común). En la gran mayoría de casos, el usuario se da cuenta de que no tiene recursos, ni tiempo, ni siquiera ganas de llevar a cabo lo que ha prometido. La promesa se queda sumida en el más profundo silencio, todo el mundo se olvida de ella y cuando a alguien le da por preguntar, el responsable no tiene más remedio que buscarse una buena excusa para justificarse o ni eso: sencillamente deja que crezcan las telarañas en el proyecto sin declarar nada al respecto y un buen día, todo desaparece sin dejar rastro de que ha ocurrido, en un intento de lavarse las manos y pronunciar un “si no se ve, no se me señala”. Cuando una persona comete este error repetidas veces, su credibilidad queda reducido a la mínima expresión. Y la credibilidad y la confianza en internet lo es prácticamente todo a la hora de montar alguna infraestructura con un mínimo de seriedad.
“cualquier producto del futuro no se construye yendo a saraos dospuntocero, y siendo cool en general” [Archenemy]
Yo mismo he cometido este error múltiples veces, sólo hace falta que reviséis algunos artículos de mi blog antiguo (y no me refiero al podcast, os recuerdo que dije que no podía prometer regularidad y os digo que no me he olvidado de él). Pero moviéndome a personas ajenas, tengo incluso tarjetas de visita con empresas que no han llegado a despegar nunca. Para evitar esto son factores clave la productividad, la fuerza de voluntad, la resistencia al fenómeno troll y lo que se opine, la capacidad de previsión y no prometer absolutamente nada hasta que lo prometido esté no garantizado, sino terminado y listo para despegar.
